Olvidando que no sabemos bailar

Nothing´s gonna hurt you baby – Cigarettes After Sex

Te susurro guarradas al oído. Haces que rompa mi vergüenza, haces que la palabra “coñito” se me quede corta, haces que tenga ganas de decir las palabras más obscenas con el único fin de sacarte esa mirada perversa, que vengas a casa con ganas de agarrarme del cuello y empujarme sobre la cama, con ganas de arrancarme la ropa y follarme como si fuese la primera y última vez que follamos.

 

Me imagino esta luz gris de lluvia primaveral en nuestro dormitorio ahora mismo, me imagino nuestros cuerpos desnudos, imagino que apareces ahora mismo para cumplir esa imagen, esa de estar los dos pegados bailando esta canción mirándonos a los ojos, bailando lento y con movimientos extraños, olvidando que no sabemos bailar, olvidando que bailar sin saber puede ser ridículo, olvidando que el tiempo existe, olvidando que acabaremos follando… no hay prisa por muy excitados que estemos, solo queremos bailar. Y aquí me tienes mi vida, intentando escribir una sensación, intentando transformarla en una imagen… Visualizo cómo me echas sobre la cama, cómo deslizas tu lengua por mi barriga hasta llegar a mis pezones para devorarlos, para estirarlos y hacerme sufrir. Qué estremecimiento tan divino, qué diabólico. Sigues subiendo por el cuello, mordiendo y lamiendo. Me agarras fuerte del pelo y tiras hacia atrás, nuestras mejillas se juntan fuerte, con rabia, una rabia fruto de la impotencia de no poder transmitir todo lo que sientes y comienzas a decir: “tus pies son míos, tus rodillas y pantorrillas, tus muslos y ese coño que huele a magia y a puta son míos. Tu ombligo, tu vientre, tus órganos, tus tetas y esos pezoncillos sensibles, el cuello, las orejas, tu sonrisa y tu lengua son mías, tus ojos oscuros, tu nariz, tus mejillas y esas pecas que las manchan. Eres tan mía, cariño, eres tan mía…”

 

Cómo odio ahora mismo estos pocos kilómetros que nos separan, qué celos más locos de ese ordenador que estarás tocando… qué lentos pasan las horas que quedan hasta que vuelvas a besarme.

 

Bailemos, como si esta fuese la mejor canción del mundo, como si el bailarla fuese lo mejor que se puede hacer en la vida.

 

Yo prometo no contenerme, prometo no guardarme ninguna mirada, ni un solo gesto, prometo no guardarme ni una sola barbaridad dentro, y si ves atisbo de vergüenza en mi mirada, abofetéame, ahuyéntala, no me deja vivir en paz y no la quiero. Prometo soltarme entre tus brazos, prometo derretirme por cada “Mía”, prometo volverme río sobre tus caderas, prometo no contener la saliva, ni las lágrimas. Prometo…

 

Te escribo obscenidades, sacas esa parte de mí que me libera, que me revoluciona por dentro, que me llena de deseo y pecado, que eriza todo mi cuerpo.

 

Ven, vamos a bailar desnudos, olvidando que no sabemos bailar, quiero sentir tu polla aún flácida en mi piel, quiero notar cómo se va endureciendo conforme mis tetas rozan tu pecho con esta canción de fondo y con la ciudad mirándonos tras la ventana…

 

Ven, ven este día gris de primavera, bailemos desnudos, ven y hagamos que esto no acabe nunca…

 

 

Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Olvidando que no sabemos bailar

  1. L dijo:

    Estoy encantada de tu regreso

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *