De “La sirenita” a “O”

Este viernes por variar un poco no os traigo una entrada musical, os traigo una película, ponéos cómodos, voy haciendo las palomitas:

Historia de O completa en Español

Una niña de once años buscando en la caja de las VHS su película favorita.

Estaba sola y aburrida en casa, decidí ver una vez más La sirenita, era mi película favorita y la única de Disney que no tenía original, un amigo de mi padre que tenía un videoclub me la había grabado. La había visto tantas veces que la pegatina en la que estaba el título, escrito a mano con rotulador verde, había desaparecido. Buscaba enfadada en la caja de las cintas, refunfuñando el por qué mis padres no me habían comprado la original, tenía que estar buscando a ciegas en aquella caja de cartón entre un montón de cintas más. Cogí una, creyendo que sería esa, bueno, todas eran negras y parecidas, pero algo me dijo que era esa. La metí en el vídeo, y en la pantalla no apareció la sirenita. Había una pareja en un coche, era una película un poco antigua, daba la impresión de que la imagen estaba un poco en nebulosa, como en un sueño. Él, un joven extraño, miraba a la chica con unos grandes ojos claros. Ella, una mujer preciosa, con el pelo demasiado voluminoso para mi gusto, pero una cara muy bonita, una belleza de las que me gustaban. Normalmente hubiese sacado la cinta para seguir en mi búsqueda de La sirenita, pero decidí ver un poco más. El hombre dijo algo, y la chica se quitó las braguitas, La sirenita pasó a un muy segundo plano. Comencé a ver esa película, esa película que sería la clave de todo. No la vi seguida, iba pasando hacía delante, hasta las escenas en las que había sexo o azotes. La que más me gustó que ese día, y el resto de mi vida, reboniné una y otra vez era la de O a cuatro patas, solo se veía su cara, pero detrás se sabía había un hombre, que al penetrarla hacía que ella hiciese un movimiento brusco, a medias entre el dolor y el placer. Yo, tumbada en el sillón, bocabajo, lo más pegada posible a la tele. Notaba un hormigueo entre mis piernas, no era nuevo para mí, desde que tenía recuerdo lo había notado, jugando con mi vecina a cualquiera de nuestros juegos secretos, aunque en esas ocasiones era un hormigueo suave, bueno, fue un poco más intenso el día que jugué con los hijos de unos amigos de mis padres. Yo tenía siete años, ellos eran dos hermanos un poco mayores que yo, para mí eran muy guapos, y nos dijeron de jugar a los prisioneros. Recuerdo cómo me sacaron de la habitación, cada uno me cogía de un brazo y me llevaban a “su guarida”, imaginariamente me ataban y no me dejaban salir. Creo que es el mejor juego de mi infancia, el día que mejor me lo pasé. Ese día sí noté ese hormigueo un poco más intenso. Pero allí, en mi sofá azul, descubriendo la Historia de O, el hormigueo era casi insoportable. Me senté y crucé las piernas, clavaba mi talón en el chochito, por ver si aquello desaparecía, pero no. Miré a mi alrededor, qué podía hacer, necesitaba algo y no sabía qué, las caderas se me movían solas… A mi lado había un cojín, uno cuadrado, de rayas azules, a juego con el sillón. Lo cogí, me puse de rodillas con el cojín entre las piernas y me balanceé. Aún recuerdo las sensaciones, rebobinando una y otra vez la bienvenida de O a Roissy, y moviéndome, apretando todo mi cuerpo contra aquel cojín, cada vez más fuerte, el sudor cayéndome por el esfuerzo, y de repente lo sentí. Algo desconocido y muy intenso había ocurrido en mi cuerpo, no sabía lo que había sido pero mis músculos se tensaron y relajaron en un segundo. Me tumbé exhausta, con las rodillas temblonas y las braguitas mojadas. Estaba pletórica, una película había dado voz, imagen, nombre… a todas las sensaciones que había tenido desde pequeña, me había masturbado por primera vez y en consecuencia había tenido mi primer orgasmo.
Desde aquel día esa cinta me acompañó en casi todos mis orgasmos pero nunca la vi entera, hasta que muchos años después le confesé a mi novio mis anhelos y vimos la película juntos. Hasta ese momento solo iba de escena en escena, usando las imágenes de manera repetitiva. Y ahora, escribiendo esto, me he dado cuenta de que mi mente adoptó ese sistema como estímulo. Cuando me masturbo o fantaseo, no imagino una historia, sino que escojo un par de escenas que repito una y otra vez en mi cerebro hasta lograr correrme.
Sé que “Historia de O” es una película imprescindible para todo aquel que le guste el BDSM, en sí es una película muy especial, pero para mí lo es más. “O” me enseñó mi esencia, me descubrió lo que me pasaba, el por qué me había sentido siempre una niña rara. Fue la llave que abrió la puerta de mis deseos y, si ese día no la hubiese puesto por error, quizá hoy no os estaría hablando.
No sé si os ha surgido la duda, pero ¿Qué hacía esa película en mi casa? Es algo que me he preguntado siempre, quizá mi madre tenía esos deseos, o mi padre, o quizá ambos… Cuando le confesé a mi madre mi condición de sumisa lo primero que hice fue preguntarle por ello, le dije, que yo era como O, que esa cinta estaba en casa, que ella la había visto. Pero no, la había visto una vez, pero ni se acordaba, y no estaba disimulando: “No sé, creo que tu padre me dijo que la viésemos juntos, pero a mí no me hizo mucha gracia… Era de una chica que encerraban en un sitio o algo así ¿No?” Bueno, como todos habréis pensado, ya sé quién tenía esas inclinaciones en casa, dando fuerza a mis teorías… así que ya solo me queda coger fuerzas y confesárselo a mi padre ¿Qué dirá?¿Qué me confesará?… tantas preguntas me llenan de curiosidad. Descubrí “Historia de O” por curiosa, qué descubriré en esta ocasión… ¡Qué emocionante!

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3 respuestas a De “La sirenita” a “O”

  1. Duna dijo:

    Yo la primera vez que la ví, me horrorizó, sobre todo el principio.. Pero después de verla me obsesioné un poco, no podía dejar de pensar en ella. De hecho ahora, cuando pongo ‘Historia de O”, me voy directamente a mis escenas favoritas, esas que tanto me horrorizaban (yo también soy de fantasear solo con escenas :P).
    Un placer leerte, como siempre, guapa!

  2. Pelusilla dijo:

    A mí también me obsesionó en plan que deseaba (y deseo) que existiera una comunidad así, un grupo de personas con un lugar como ese, con esos protocolos… y me angustia pensar que no existe y no es posible. Por otro lado cuando la vi completa ya de adulta ¡Me aburrió un poco! jaja, y me creó una sensación extraña, como de pena… había pasado demasiado tiempo quedándome sólo con lo divertido y sin detenerme en la historia, que fue raro. Escribiendo esto me han dado ganas de volver a verla, a ver qué sensaciones me despierta esta vez…
    Gracias por tu comentario, me encanta que me habléis
    Un beso

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