Entrevistando a Pelusilla

Las entrevistas es algo que siempre me ha gustado, cuando las leo me gustaría que me las hicieran a mí, estás expuesto a que te hagan preguntas que nunca te has hecho o que nunca te has parado a contestarte a ti misma. Hace poco os pedí que os pusiérais en contacto conmigo para sugerirme temas, o decirme cualquier cosas que os apreteciera. Me ha dado mucha alegría ver que algunas lo hayáis hecho, y podéis dar fe de que contesto, que es algo que os ha sorprendido a casi todas, antes o después lo haré siempre :). Bueno, pues una de las lectoras me hacía una serie de preguntas, me sentí como en una entrevista y me gustó, así que con su permiso las iré contestanto por aquí, y así introduzco otro tipo de post. A los que estéis dudosos de escribirme ¡Animaos! ¡Qué no muerdo! Siempre que seáis respetuosos claro… pero que sé que lo sois.

Pues empezamos estos post que tan pomposamente he titulado “Entrevistando a Pelusilla”, pero es que me hacía mucha ilusión:

¿Qué es lo que más te gusta?
Hay muchas cosas que me gustan, muchas sensaciones que me llenan de emoción, pero como tiendo a ser demasiado empírica, voy a intentar buscar cosas concretas. Desde pequeña hay dos cosas que me han fascinado. Como os conté en el primer post, mi vecina y yo jugábamos a BDSM sin saberlo, ella me dominaba y yo me sometía. En casi todos los juegos, aunque cambiaba la situación, las cosas que pasaban eran casi siempre las mismas. Pero imaginar estas dos cosas me daba más cosquillitas de la cuenta. Nuestros juegos nunca eran reales, es decir, juagaba a que me pegaba pero no me pegaba, a médicos me ponía una inyección pero, por supuesto, no me pinchaba. Respecto a esto recuerdo que sí había algo que me hacía de verdad, cogía un lápiz con punta, me lo ponía en un cachete y me subía las braguitas para que se me clavara. No me hacía mucho daño, pero me daba una sensación real que me gustaba. Pero bueno, no me voy más por las ramas, las dos cosas que me han fascinado siempre son que me azoten en las rodillas y el sexo anal. Respecto a las rodillas tengo poco que añadir o contar, lo único que es algo que me excita más pensado que realizado, a ver, verlo sentado dándose en la rodilla para que me ponga en ellas sí me excita, pero una vez puesta, y ya sintiendo los azotes, esa magia infantil se me pasa un poco…
El sexo anal siempre ha sido mi pasión, creo que es el punto perfecto entre mi masoquismo y su sadismo. Me fascina lo mucho que le gusta a los hombres, no digo Doms, si no hombres, es la forma más básica de dominar. Tienen nuestros chochitos húmedos, calientes, que se abrirán sin problemas, pero ellos quieren ese agujero estrecho y que nos duele horrores abrir. Cuando era adolescente jugaba un poco con mi culito, una vez me puse un supositorio mientras me masturbaba, pero me escoció (sensación que odio por encima de todas) así que fue un fracaso absoluto. Pero en mi mente sí lo imaginaba, sí inventaba mil situaciones, aparatos y torturas, todas por el culo. Cuando lo conocí a Él nuestro sexo era alucinante, pero jamás pensé decirle nada de eso. Recuerdo una noche, habíamos alquilado una casa rural con unos amigos un fin de semana. Llevábamos unos pocos meses juntos, tres a lo máximo… nos pasamos el fin de semana follando como perros, no durábamos ni dos horas sin sexo, nuestros amigos hacían bromas, pero yo estaba en el paraíso. La noche del sábado la pasamos despiertos, solo sacaba la polla para cambiar de posición, fue una noche maravillosa. Ya casi al final, cuando el sol empezaba a entrar por la ventana, yo estaba subida encima Suya, cuando su mano poco a poco se dirigió hacia mi culito, como quien no quiere la cosa. Os juro que aluciné, no había nada que me pudiera apetecer más, no dije nada, los dos seguimos como si ese dedo no estuviera acariciando lo que estaba acariciando… hasta un tiempo después no lo comentamos. En los 4 años que estuvimos de novios vainilla, pocas veces intentamos tener sexo anal, y la verdad fueron un poco fracaso, ahora sé que el sexo anal sin una dominación más evidente no me funciona. Cuando le confesé lo que quería, cuando decidió intentar dominarme, lo primero que hizo fue follarme el culo, creo que estaba deseándolo… se subió encima de mí, comenzó a metérmela mientras yo me quejaba, “No voy a parar, lo siento pero no voy a parar, no voy a parar, lo siento” no paró de repetir aquello, y esa mirada apareció por primera vez ante mí. Hasta mucho tiempo después no conseguí correrme con la penetración anal y, según que posturas, aún hoy no lo consigo, por muy cachonda que esté. Que me folle el culo para mí es extraño, es un dolor prácticamente insoportable, unos días más que otros, sufro y sufro, hasta que un mecanismo en mi cabeza salta y aparece un placer muy intenso, mi teoría es que mi cabeza no puede soportar tanto dolor y manda un estímulo positivo para calmarme. Pero ese es el momento en el que tengo que tener cuidado, porque no controlo el orgasmo, y como tenga la desdicha de correrme mucho antes que Él… ahí ya no me queda más que soportarlo como pueda. Lo bueno, es que follarme el culo lo vuelve loco, y eso unido a mi cara mientras me corro hace que se vaya sin remedio. Y eso es otra cosa que adoro del sexo anal, Sus gemidos, esos gemidos diferentes a todos, ese sonido que hace que parezca que le duele de tanto placer…
Lo único que me da miedo es que mi culo se acostumbre, no quiero que se abra, quiero que siga apretadito… menos mal que de eso Él se preocupa mucho, me deja bastantes días entre una penetración y otra y a veces me pone un poco de hielo después de follarme.

¿Podrías actuar como switch o Ama?
En esto no tengo dudas, no, no podría ser switch, rotundamente no. Tengo una mente compleja que necesita mucha concreción, tener las ideas claras es para mí fundamental, no podría vivir sin saber cuál es mi sitio. Claro que esto está muy relacionado con mi forma de vivir la sumisión. SI no me vale ser sumisa solo un rato, no puedo ser switch o Ama. ¿Por qué Ama no lo he negado rotundamente? Pues porque hace un tiempo me planteé que quizá me había equivocado, que quizá había interpretado mal las señales. Me excitaban las escenas de sumisión, me excitaba ver a la mujer sufrir, tengo una mezcla rara entre sumisión y sadismo, no me excita que me azoten, pero me excita ver cómo azotan a otra. Voy a especificar que no me gusta que me azoten en el momento, pero el antes y sobretodo el después me encanta, me paso los días recordando cómo me azotó, o pensando en que Él se excitó con ello. Por ello, pensé que quizá me había confundido, siempre he pensado que con la imaginación tan perversa que tengo hubiera sido un Ama muy muy cabrona. Pero un día, jugando con una amiga, Él le dijo que me azotara, y ella lo hizo, lo hizo fuerte y sin dudar. Luego puso el flogger en mi mano, me ordenó que la azotara, me pareció la orden menos excitante del mundo, no quería, es más, era incapaz. Me aterraba dañarla, me daba miedo, y no me mojó ni un poco. En mi mente algo se esclareció, no me había equivocado, por muchas perversiones que invente, siempre quiero ser yo la que las sienta. Él tampoco podría cambiar de bando, en el 24/7 no se actúa por roles, sino por personalidades o condicionamientos, yo soy sumisa no tomo el rol de sumisa. Creo que esas dos maneras de vivir el BDSM están condenadas a no entenderse, OJO, no a no respetarse, es sólo que cuando uno tiene una mentalidad nunca podrá saber cómo piensa el que es distinto a él. Algunos no comprenderéis cómo puedo someterme en todos los aspectos de mi vida y siempre, igual que yo no entiendo como algunos pueden vivirla solo a ratos. Y no pasa nada, es normal, mientras nos respetemos todo vale.

Y hasta aquí la entrevista por hoy ;). Por favor, recordad que es mi opinión y mi manera de ver las cosas, ni vosotros ni yo tenemos la verdad sobre nada.

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4 respuestas a Entrevistando a Pelusilla

  1. Júlia dijo:

    La verdad es que ha sido una entrevista interesante y entretenida, tu explicaciones son muy concretas y te explicas realmente bien, aunque me ha sabido mal por tus dedos con esas respuestas tan largas. Un placer leerte como siempre. ¿Harás otra Entrevista Pomposa a Pelusilla? :*

    • Pelusilla dijo:

      Gracias!! La verdad es que hablar me encanta, tanto con la lengua como con los dedos, lo siento por vosotros que a veces me enrollo demasiado jaja. Sí habrá más, me hicieron más preguntas, pero he preferido dividirlas de dos en dos que si no iba a ser una entrada muy larga :). Un besazoo

  2. judith dijo:

    Se nota en tu texto la ilusión con la que escribes.
    De las dos cosas que más te fascinan, mi preferida es el azote en Sus rodillas y todo lo que lo envuelve, el antes y el después, las caricias, las rojeces, el picor, el dolor, mas caricias, mas azotes,…. más…. Uffff…

    Ese secretillo que nos cuentas…
    Sexo anal sin una dominación….
    Yo no lo he probado mucho, pero como a ti, me ha parecido, fracaso. Quizá el triunfo viene si pruebas en modo dominación….
    Hay prácticas que si alguien no te cuenta como pasó de frustración a placer, pues no terminas de decidirte. Del sufrimiento al placer más intenso, supongo, hay etapas, pero ese miedo al dolor……jolin!
    Qué canguelo!!! Hielito para después, no puede ser de otra manera, nos cuidan y nos miman y eso hace que valga la pena cualquier dolor.

    Bueno, bueno, …. a mí como he dicho, me encantan que me azoten y a ti te pone ver como azotan a otra….vaya….vaya….(sonrisilla de diablesa)

    Me gusta que te enrrolles, demuestras tus ganas…. Jajaja
    Súper interesante la entrevista, deseando ya la segunda parte.
    Gracias a quien decidió lanzarte las preguntas.
    Un beso

  3. Pingback: Entrevistando a Pelusilla II | Azote y Café

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