Mi conflicto con la intimidad

El secretismo y el exceso de intimidad son un escudo, son una herramienta de esta sociedad que castiga a las víctimas asumiendo que los culpables nunca cambiarán. Así me siento, quiero gritar al mundo lo que soy, sobretodo quiero gritarle al mundo quién soy. ¿Por qué tengo esa necesidad? Porque me siento a gusto conmigo misma, no creo que haga nada malo, al igual que un homosexual necesita salir del armario, yo necesito salir de esta jaula que no elegí. En estos años he pasado del tabú más absoluto a la convicción de que la naturalidad es la clave. Pelusilla no es el nombre de un personaje, es el nombre de una parte de mí que debo ocultar. Llevo ya un tiempo dándole vueltas a la necesidad de luchar por la normalización del BDSM al igual que los homosexuales lucharon porque se aceptara su condición como algo normal. Así me siento yo, una incomprendida, esto no es un deseo sexual, no es que me guste jugar a determinados juegos, es mi forma de vida, es algo que soy, no algo que elegí ser.
Poco a poco he ido contando a mis allegados todo esto. Empecé con mi mejor amiga, continué con el resto de mis amigas y mi madre fue un paso fundamental. He tenido la suerte de que, aunque algunas no terminan de entenderlo, al menos me respetan y me preguntan dudas con normalidad. Este sábado cenamos todas mis amigas juntas, somos 6 chicas que estamos juntas desde el colegio. Llevábamos 6 meses sin vernos así que cada una por turnos contaba lo que le había acontecido. Llegó mi turno y decidí ser natural, aunque ya les había dicho mis sentimientos nunca había hablado sin miedo con ellas. No es lo mismo decirle a alguien “Soy sumisa” a decirle “Soy sumisa, siento esto, vivo aquello e implica todo esto”. Me daba miedo al rechazo, alguna vez hablé con un poquito más de libertad y sus caras fueron un cuadro, lo que me hizo sentir mal. Esta vez fue diferente, sus caras seguían siendo un cuadro, pero yo estaba tranquila, es normal que pongan esas caras, ellas no lo comprenden, no lo sienten, no lo viven. Lo que importa es que están ahí tratando de entenderte, escuchándote e intentando no juzgarlo. No puedo pretender que la gente entienda de primeras lo feliz que soy asi, y yo tampoco puedo juzgarlos por ello.
Lo que más me gustó fueron sus preguntas. Hubo algunas que me hicieron reflexionar especialmente. Yo les contaba que siempre tengo la libertad de dejarlo todo si no quiero entregarme tanto como me pide. Una de ellas, a la que llamaré E, decía que eso era una decisión muy dura, que era una falsa libertad, que estaba demasiado condicionada por todo lo que podía perder, así que no era una decisión libre. Yo le dije que es mucho más sencillo que eso. Nosotros no podemos vivir juntos de otra manera, cada uno ha encontrado lo que necesita, Él mi entrega, yo Su dominio, si alguno de los dos deja de darle al otro eso tendríamos que separarnos. Cuando Él me pide un poco más de entrega, no es una presión, en verdad lo que me dice es : Necesito esto ¿Vas a seguir siendo mía?. Vuelvo a compararme con la homosexualidad, si descubro que me gustan las mujeres yo le preguntaré “¿Puedes ser una mujer?”, evidentemente no, así que lo dejaríamos. Pues lo mismo como Amo y sumisa. No tomo mis decisiones desde el miedo, no decido acatar Sus peticiones por miedo a perderlo, por miedo a estar sola, por miedo a lo que viene tras una separación. Soy hija de padres separados y sé que no es el fin del mundo, es sólo un cierre de etapa. Tomo mis decisiones en base a mis sentimientos y emociones, las tomo desde el corazón. Lo quiero y me gusta lo que siento a Su lado, eso por ahora pesa más que cualquier cosa. No quiero que parezca que es un ogro que me pone entre la espada y la pared, en estos años yo le he hecho esa pregunta a la inversa muchísimas veces, por mucho que lo amara si no sentía que quería ser mi Amo, no quería estar con Él, no quería aguantarme y dentro de unos años culparlo de mi insatisfacción.
A veces siento que vivo en otro mundo, que veo las cosas de una forma diferente, y no lo digo como una ventaja o como desventaja. Simplemente las veo así y quiero decirlo, quiero expresar cómo vivo mi vida, evidentemente no voy a salir con una bocina a gritarlo a la calle, es solo no tener que esconderlo. Pero tienes que protegerte del simplismo de la gente que no se molesta en entender algo, de esa gente que al decir cómo soy me tachará de puta (en un sentido despectivo) y a Él de maltratador. Así que tengo que protegerme de los defectos de los demás, de su infelicidad. Siempre he defendido que una persona plena, completa, satisfecha, rara vez juzgará la vida de los demás, no tendrá tiempo, ganas ni necesidad.
Mi sexualidad y cómo vivo en pareja forman parte de mí, no quiero sentirme obligada a ocultarlo por ese legado histórico de que el sexo es sucio y malo. No quiero sentirme presionada por esta sociedad que quiere clones en vez de personas distintas. Esto es solo una reflexión, no es la determinación de hacer algo por dejar de ocultarme, por desgracia. Pero voy dando mis pasitos poco a poco.

Y deseo de corazón que algún día pueda contaros sin miedo quién es Ángela y a los que conocen a Ángela contarles sin miedo quién es Pelusilla. Contarles a todos quién soy.

8 thoughts on “Mi conflicto con la intimidad

  1. Pelusilla says:

    Justo acabo de tener una conversación sobre ello. Creo que estoy "positivamente loca", y sí, mis trocitos de locura me serenan, me llenan de paz interior y sobretodo me hacen muy feliz.
    Muchas gracias por tus palabras y, por supuesto, por leerme

  2. Cenit says:

    Le dices a azul que siempre has creído estar un poco loquilla… también puede ser que venga bien liberar la mente en pequeñas muestras de locura, no sé si será tu caso. Que esa liberación a trocitos te serene más que al resto de gente su cerrada estabilidad

    Enhorabuena por tu vida. Me gusta leerte

  3. Pelusilla says:

    Muchas gracias por todo lo que me dices, lo de fan me ha hecho mucha gracia jaja. Aunque si te soy sincera me asusta cuando me dicen que soy referente para alguien, yo me conozco y siempre he creído que estoy un poco loquilla, pero bueno… allá vosotras jajaja.
    El contarlo a mi entorno ha sido un alivio impresionante, aunque aún me queda camino en este sentido… y en muchos más para qué engañarme jaja. Pero bueno, a disfrutarlo que es lo importante 🙂
    Un besazo y mil gracias por leerme

  4. azul says:

    Me encanta leerte, lo dije el otro día y lo repito. Es genial porque te leo y me digo: Yo quiero estar así en un futuro…
    Para mí eres una referencia. Hace unos 3 o 4 años que le puse nombre a todo lo que yo sentía… al principio me sentía súper mal conmigo misma. ¿Feminista, educadora y sumisa??? Pero al final poquillo a poco lo acepté y desde entonces estoy en esa situación de decir: ¿Por qué tengo que callarme si no es nada malo… si es lo que me gusta… si me hace feliz???

    Yo estoy en ese paso de las amigas… mis amigas fliparon en su día, pero casi les costó menos aceptarlo que a mí. Actualmente me hacen muchas preguntas… algunas porque son casi tan zorras como yo, otras por curiosidad y algunas veces, las menos.. porque se preocupan por mí.

    Mi gran paso fue mi hermana mayor… pero aún me quedan personas a las que me encantaría contárselo…

    Si soy feliz ¿Por qué ocultarlo?

    lo dicho. Tienes una fan

  5. judith says:

    Felicidades por los pasos que estás dando por normalizar tu vida.
    Lo conseguirás, estoy segura.
    Estás haciendo lo correcto porque te están aceptando las personas mas cercanas y eso sólo puede ser una cosa: bueno.
    Bueno para los dos.
    Enhorabuena por tu valentía y tu buen hacer.

  6. Pelusilla says:

    Muchas gracias. Cuesta trabajo y a veces es difícil pero merece la pena ir rompiendo esas barreras. Gracias por tu comentario, me ha gustado y me ha calmado mucho. Un abrazo

  7. Carmen says:

    Yo quiero darte la enhorabuena Ángela. Que quieras contar quién eres ya es algo increíble dado el mundo en el que vivimos, supuestamente tan avanzado y liberal. Gracias por compartir lo que puedes y sobre todo por la ayuda que das a muchas chicas. Fuera los tabues y las etiquetas. Yo no quiero ser como los demás.

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