¿Ser sumisa es lo opuesto a ser feminista?

 He rehuido mucho tiempo abrir este melón de forma seria. Se podría decir que ya hablé de feminismo en otra entrada, pero lo cierto es que fue más bien una defensa, así que simplemente dije lo que sentía, pero nunca he sido muy de darle vueltas a este tema. Para mí el feminismo era un complejo entramado que no comprendía muy bien, nunca me he sentido con la potestad suficiente como para hablar de ello, como si estuviese metiéndome en un terreno que no era el mío ¿Qué ironía no? Una mujer creyendo que el feminismo es terreno peligroso para ella. Me ha costado muchísimo enfrentarme realmente a este tema, tenía miedo que descubriera que realmente el BDSM y el feminismo no fuesen compatibles, tenía miedo a descubrir que ser sumisa es lo opuesto a ser feminista.

    Así que este melón interno seguía ahí cerradito muy dentro de mí. Pero en estos meses de “curso intensivo” sin venir muy a cuento me estampé de lleno con mi feminismo, algo hizo de nuevo Click y todo encajó. En aquel momento no lo entendí, simplemente estaba viendo una serie y en un punto concreto sin saber por qué rompí a llorar. Me conecté con la historia, con nuestra historia, con las mujeres de todos los tiempos, sentí tantas cosas en un instante que me desbordaron. Desde ese día he ido comprendiendo más cosas, una de ellas mi derecho a pertenecer al movimiento sin tener que pedir permiso ni esperar el beneplácito de nadie. Sin tener que pasar ningún examen para que me den mi carnet de feminista, porque es algo tan íntimo, tan profundo y potente que nadie puede darte o quitarte, como pasa con todo lo importante en esta vida. Desde entonces he comprendido por qué puedo ser sumisa y feminista, he comprendido cómo el BDSM puede ser machista y no serlo, como cualquier otra comunidad, entorno, situación… He comprendido la verdadera naturaleza y poder del feminismo. El feminismo es como un río sereno que fluye a través de los tiempos sin que nada ni nadie pueda detenerlo, por muchos obstáculos que se encuentre en el camino, este río siempre encuentra la grieta. He comprendido que el verdadero éxito del feminismo no es cambiar toda una sociedad, es despertar en las mujeres que la conforman. Ahora sé que poco importan las circunstancias, que no son más que un instrumento para el movimiento, esas que nos llevan a despertar, a conocer nuestro poder, ese que no pretende imponerse a nadie, solo dice “aquí estoy y ya nada puede hacer temblar mis cimientos, ya nada puede decirme que no lo tengo” No son los golpes, ni las palabras lo que hacen que algo sea machista, no son las cosas tangibles lo que más nos oprime, es esa fuerza invisible que ha escondido bien profundo todo aquello que nos merecemos, que nos ha disfrazado tanto que ya ni nos reconocemos, que nos ha quitado nuestra sensación de “tener derecho a” que nos ha quitado la magia de saberte merecedora de todo. Esa opresión invisible que nace de muy dentro construida siglo tras siglo, acto tras acto, detalle a detalle… que nos hace actuar de una u otra manera por creer que es la única forma en la que tenemos cabida en el mundo.

    Y así prohibir una manifestación puede ser el acto más a favor del feminismo, porque rompe esquemas, porque nos enfrenta a una realidad, porque nos revoluciona por dentro, y esa es la más poderosa revolución, no la de masas de personas en las calles, es la de una sola persona que rompe sus creencias, que se enfrenta a sí misma y se revoluciona. Esa semilla no hay ley que pueda aplastarla, no hay virus que la mate.

    Hace poco leí una afirmación de una supuesta feminista decía “Todo coito es una violación”, me pregunto si esa chica sabía lo opresora que estaba siendo con la mujer, cómo victimizaba nuestra naturaleza, cómo nos condenaba a todas. Es un juicio pensar que penetrar es violar, por lo tanto todo lo que es penetrado es violado. Porque la naturaleza nos ha hecho así, ha hecho que de ese acto surja vida, si menosprecias el acto de recibir, si lo vuelves agresión, estás victimizando a cada mujer, estás ensuciando al mundo desde su origen, estás diciendo que nacer siempre viene de un acto tan oscuro como es una violación, estás quitando el poder y la belleza a cada hembra de cada especie. Una violación es un acto no consensuado, no importa que sea una penetración como un roce. No es lo que suceda es desde dónde sucede. Cuando leo este tipo de afirmaciones viene a mi cabeza una teoría loca conspiranoica que me hace pensar que son personas infiltradas para dañar al feminismo desde dentro. Pero como me suele decir un amigo, normalmente la más simple es la respuesta correcta, en este caso que muchas anteponen su necesidad de provocar, de enfrentamiento, al bien común. No pasa nada, el feminismo es impasible, no se altera, tenía el mismo poder hace siglos que ahora, por mucho que ahora se escuche más. Porque el feminismo tiene su base en las mujeres, no en la sociedad. Así que no importa si ahora tiene nombre, si ahora tiene más voz, era igual de potente en aquella que decidió hacer un solo gesto “no apto” para mujeres en la edad media, que en la que ahora habla de violencia de género en voz alta. No es el feminismo, no es lo que importa, son las mujeres, son las personas.

    Así que ya puedo respirar tranquila, ser sumisa dentro de mi relación, entregarme a una persona que, además, es un hombre, no me hace estar en contra de las mujeres y su libertad. Encontrar mi poder interior, romper mis límites, ser lo más yo, mostrarme de la forma más auténtica posible, ver el poder en cada una de nosotras, tratar de recordárselo al mundo, eso, eso es feminismo. No tiene nada que ver con el sexo, da igual lo que hagas en la cama, da igual cómo quieres que sea tu vida, luchar porque esta sea tal y como deseas, sin conformarte, sin dejar que nada ni nadie te quite eso, ESO, eso es ser feminista.

    Ya no me siento fuera de nada, no hay nada de lo que sentirme fuera más que de mí misma, de todo lo que sé y siento. No importa lo exterior, no importan mis palabras ni las de nadie, solo importa lo que yo sé que soy, el poder tan grande que habita en mí y en cada una de nosotras, ese que no se altera ante nada, que no cambia por muy duras que sean las circunstancias. Que no haya hombre ni mujer en el mundo capaz de haceros creer que es algo que puede menguar, es imposible. Y si así lo crees vengo a decirte que despiertes, es solo tu percepción, una luz no se apaga aunque tú le des la espalda o no la veas por tener los ojos cerrados.

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