La sumisión y gestionar emociones

Hay un momento cuando me folla el culo muy fuerte sin parar, cuando me azota muy seguido, cuando me ahoga con Su polla… Hay un momento en el que me rindo y me abandono, en el que dejo de resistirme, dejo de sufrir. Es en ese momento en el que siento que me elevo, que vivo la situación desde otra perspectiva mucho más placentera, mucho más bonita, más mágica. ¿Que las personas sumisas no saben gestionar bien sus emociones? Cómo llamas a transformar el dolor en placer, a sobrellevar la frustración cuando los deseos del Amo son distintos a los tuyos, a mantener la compostura tras una bofetada inesperada en mitad de una frase, a tener que ser asertiva exponiéndole cómo te sientes, contándole algo que no te ha gustado o que te ha enfadado.

Esto viene a una entrada del blog de una chica sumisa que leí hace poco. Generalizaba diciendo que las personas sumisas no gestionaban bien sus emociones. Al margen de que es una auténtica barbaridad, se me quedó el pellizco y lo puse en observación en mí misma. Nunca me había parado a pensar si soy una persona que gestiona bien sus emociones o no. Llevo desde entonces reflexionando de vez en cuando y he comprendido que, no sólo esa afirmación no me representa, sino que mi sumisión ha sido toda una herramienta maravillosa para ser una persona equilibrada a nivel emocional, me ha ayudado a transformar mis emociones, a afrontarlas. No quiero caer en la generalización, esta es mi experiencia personal, quizá otras personas sepan compartimentar mejor sus vidas pero a mí se me mezcla un poco todo, de una manera u otra.

Soy sumisa desde que tengo recuerdo, desde niña. Desde niña también siempre he buscado la manera de hacer bonita mi vida, incluso en esos momentos en los que parecía ser lo contrario. Como si las circunstancias fuesen esos deseos de Amo que van un poco en contra de lo que tenías planeado, que en un primer momento te ofuscan pero que finalmente te acaban excitando y dando el orgasmo de servir, te acaban dando cosas que no esperabas. Con el cáncer fue así, las emociones al principio no fueron muy agradables, no estaba en mis planes, me ofusqué, pero ya estaba acostumbrada a enfrentarme a situaciones que no me apetecen al principio y que acaban encantándome, así que mi inercia fue la de buscar el placer, buscar convertir esas emociones de miedo, angustia… convertir ese sufrimiento en algo, no solo más llevadero, sino gustoso. No digo que esto sea lo que hay que hacer, ni lo ideal, digo que es lo que me ha salido hacer toda la vida y no puedo quejarme. La imagen que otras personas han tenido siempre de mi vida ha sido muy buena, muy fácil, yo también tengo esa sensación, pero si me paro a analizar y recordar no ha sido precisamente así a nivel de circunstancias, solo que no he podido soportar la idea de que estas y las emociones que las acompañan me desborden y manejen mi vida. La alquimia de transformar el dolor en placer y que ese placer prevalezca sobre el dolor. No solo a nivel físico.

No, no puedo decir que la sumisión te haga gestionar mejor tus emociones, cada uno que mire a ver, pero sí puedo decir que estamos muy lejos de ser esas personas desquiciadas, traumadas, trastornadas que siempre han mostrado las películas y los prejuicios, al menos, no lo estamos más que el resto del mundo.

Nos vemos esta tarde en mi canal de Twitch «angelaycafe» a las 17:30

1 thought on “La sumisión y gestionar emociones

  1. Qarpatian says:

    He leído con suma atención como has expuesto tu propia experiencia y he de reconocer que conozco en gran medida las sensaciones que describes (aunque sea desde la óptica del dominante).

    En lo que se refiere a la gestión de las emociones, estoy de acuerdo en que las personas sumisas tienen, por lo general, no sólo una gran capacidad a la hora de administrarlas sino, también, un amplio arsenal de recursos de cara a dotar con un enfoque distinto muchas de sus «luchas» cotidianas.

    No obstante, tal y como has apuntado, existe ese otro componente de «ofuscación» que, muchas veces, juega malas pasadas. Saber gestionarlo no implica que resulte fácil y…, por esa y otras muchas razones, se hace tan necesario mantener una comunicación sincera y fluida entre las partes.

    En relación al estigma que pesa sobre las personas que sentís una marcada inclinación hacia el sometimiento… ¿qué decir? De todo hay en la viña del Señor. Pero…, me vas a perdonar por ponerme un poco «duro» en este sentido pues no creo que ninguna persona que no haya sido capaz de poner en orden sus propios conflictos internos debiera adentrarse por la senda de la «subordinación»; precisamente por el nivel de control y autoexigencia que lleva aparejado.

    Saber qué es lo que se quiere, tener claro qué es lo que conlleva y estar dispuestos a trabajar para obtenerlo sin rendirse a las primeras de cambio. Esos son, para mí, los principios que permiten abordar cualquier tipo de «gestión» con un mínimo de garantías (que no todas). Lo que venga después dependerá de multitud de variables (que ya no me atrevo a enunciar por entrar en el terreno de lo personal).

    Unas muy oportunas reflexiones por tu parte. Gracias por compartirlas.

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